Comentario al concierto-pregón de los Parrandboleros en la Plaza del Belga en Septiembre de 2015

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Hola, me llamo María Dolores y me gusta leer las crónicas que aparecen en esta página  después de los grandes  conciertos de los Parrandboleros. El último fue el de la Plaza de Belluga el 4 de septiembre y como me pareció una actuación maravillosa y nadie escribe nada, intentaré dejar aquí mi opinión pues, aunque no soy muy buena escribiendo, siempre serán estas líneas mejor que nada.

Si os digo la verdad, yo a los únicos conciertos que  suelo asistir son a los de música clásica, estoy terminando la carrera de piano en el Conservatorio Superior de Música de Murcia y, aunque hay muchas canciones que las escucho por la radio y me gustan, la verdad es que no me gustan tanto como para ir a escuchar un concierto entero del grupo que las interpreta. Esto ha sido siempre así, hasta que fui a un concierto de los Parrandboleros y me hice seguidora de estos paisanos. Vamos, que me hice fans de los Parrandboleros, como las quinceañeras que se hacen fans de Alejandro Sanz.  Os cuento el ”por qué” de esta situación.

Mi abuela está en la junta directiva de Cáritas y, hace ahora dos años, los Parrandboleros dieron un concierto benéfico para Cáritas y Cruz Roja en el Auditorio Víctor Villegas. Por supuesto, mi abuela dijo que ella tenía que asistir y, como la mujer está bastante mayor, me tocó a mí acompañarla, cosa que no me importa pues mi abuela es muy divertida y el concierto, debo reconocerlo, me entretuvo más de lo que imaginaba. Digamos que, cuando ves a los Parrandboleros por  primera vez, te sorprende su número y lo uniformados que van y cuando comienzan a cantar, quedas impresionada, primero por las voces, voces de hombre, “cazalleras” que se decía antes, y segundo por los arreglos. Los arreglos de las canciones no están hechos por aficionados, circunstancia que no me sorprendió puesto que a muchos miembros del grupo ya los conocía de verlos por el Conservatorio, e  incluso  había algunos que fueron profesores míos y los tengo en alta estima. Desde entonces, si me viene bien, voy a sus conciertos acompañando a mi abuela que está encantada con estos chicos que a ella tanto le gustan, además, no sé si hay revista del corazón de los Parrandboleros, pero ella parece conocerlos a todos, dónde trabajan, de quién son hijos y si sus padres son colaboradores de ONGs o alguna institución benéfica.

Bueno, veo que, como siempre, me pongo a divagar y no me centro en el pentagrama. Yo quería hablar brevemente del concierto del día 4 de septiembre porque me pareció algo especial. Hay actuaciones que trascienden la propia naturaleza del espectáculo y esta fue una de ellas. No se puede decir que lo que escuchamos en la Plaza del Belluga fuese un concierto, pero tampoco dejó de serlo. Realmente, a lo que allí fueron los Parrandboleros fue a hacer el pregón de la Feria de Murcia. Mi abuela me dijo que hacer el pregón es una importante distinción que el Ayuntamiento le concede a murcianos ilustres. También me dijo que el alcalde Ballesta ha sido muy listo al nombrar pregoneros a  los  Parrandboleros  porque son muy famosos y queridos y encima iban a dar un concierto gratis. Lo cierto es que la Plaza del Belluga estaba completamente llena y había una gran expectación en torno al pregón y a los Parrandboleros.

Hubo primero algunos discursos y una serie de conexiones con murcianos que viven en distintos países del mundo. Eso estuvo regular porque algunas conexiones fallaron y la gente  se impacientó un poco, pero lo cierto es que cualquier circunstancia adversa quedó olvidada en el momento que aparecieron los Parrandboleros. Salieron del edificio Moneo y por un pasillo abierto entre la gente llegaron al escenario aclamados por miles de personas. Ellos parecían un poco un poco impresionados, pero una vez en el escenario, comenzaron el pregón y el concierto con toda naturalidad. La verdad es que el pregón fue muy ameno. Lo hicieron diferentes miembros del grupo, iban saliendo de uno en uno y hablaban de diferentes aspectos de la feria, pero como engarzados en cosas de Murcia o en cosas de los Parrandboleros. Estuvo muy bien y, como no hablaban más de cinco minutos cada uno, no llegaron a hacerse pesados en sus intervenciones, que es lo que sucede normalmente en este tipo de eventos. Es más, como entre las intervenciones intercalaron canciones, todo sucedió sin darnos cuenta, parecía que el tiempo se había detenido. Cantaron canciones dedicadas a Murcia, casi todas compuestas por ellos y muy conocidas por el público asistente. Cantaron “Bolero a Murcia” y a mitad de canción el director musical invitó al público a cantar con ellos. Me quedé asombradísima, la plaza entera fue un clamor, todo el mundo se la sabía, todo el mundo menos yo, que me quedé avergonzada de no saberme algo que parecía fundamental. (Ya me lo dijo mi abuela  “…..parece mentira, tantos años en el Conservatorio…). Lo cierto es que esa noche los Parrandboleros, a base de discursos y canciones, crearon un clímax en la plaza que superaba el mero espectáculo musical. Bueno, y pocos momentos he vivido yo tan emocionantes como cuando cantaron la última canción, “La Parranda”. Todo el mundo, puesto de pie, aplaudía,  cantaba, se emocionaba. Todos nos sentíamos extasiados con las voces de los Parrandboleros. Una larga ovación se mantuvo mientras saludaban y se despedían. Se bajaron y volvieron al Moneo por el pasillo entre la multitud, sonrientes y satisfechos. Todo el mundo les piropeaba y aplaudía. También vi a más de un espectador limpiarse la furtiva lágrima.

PREGÓN PARRANDBOLEROS FERIA 2015

 

 
 
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