La Gran Noche del Bolero en El Ejido y Teatro Romea de Murcia

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La verdad es que llevo ya tiempo sin publicar en esta página que nos brinda la web de los Parrandboleros, pero cuando se producen conciertos como el que vimos y escuchamos el día 2 de diciembre en el Romea, reconozco que me resulta difícil dejar de comentar mínimamente un espectáculo semejante. Quizás este concierto haya sido el colofón, el broche de oro a la temporada de 2012 en la que, pese a las vacas flacas, no le han faltado actuaciones al grupo murciano, algunas en solitario  y otras haciendo “La Noche del Bolero” en compañía de grandes y reconocidos artistas de la música latina.

En ese contexto de “La Gran Noche del Bolero” fue el último concierto del Romea, en esta ocasión con el valenciano Francisco como estrella invitada. No es la primera vez que cantan juntos los Parrandboleros y esta gran voz. El año pasado cantaron en Lorca junto con Pastora Soler y Rafael Basurto, concierto que se repitió en Madrid, en los Jardines Sabatini en “Los veranos de la Villa” y este año, que yo sepa, han actuado juntos por lo menos otras tres veces, una en Molina de Segura y otra en el auditorio de  El Ejido (Almería) junto con la cantante Tamara, precisamente la noche antes de su actuación en el Romea, es decir, el primero de diciembre.

Yo no pude asistir a la actuación del El Ejido, pero, según me dijeron algunos amigos, seguidores como yo de los Parrandboleros, el grupo murciano no solo ofreció un magnífico recital, también demostró su alta cualificación adaptándose perfectamente a las diferentes tesituras y tonalidades de los dos cantantes con los que compartía escenario. En canciones como “Por debajo de la mesa” y “Si nos dejan” el coro parrandbolero llegaba casi al susurro acompañando la delicada voz de Tamara. Sin embargo, cuando era Francisco con el que cantaban, las voces de los Parrandboleros se adaptaban perfectamente al gran torrente de voz que es el cantante valenciano. Me comentaron que Francisco se sentía especialmente seguro y satisfecho cantando con nuestros paisanos, que en varias ocasiones reclamó los aplausos del público para los Parrandboleros y elogió de manera sentida las condiciones artísticas y humanas del grupo “….los Parrandboleros son así de buenos porque cada uno de ellos es un artista y lo mejor de todo es que son tan grandes personas como cantantes.”

Y al día siguiente a Murcia, al Romea. Allí debutaron los Parrandboleros hace ya casi catorce años y allí estuvieron con unas guayaberas blancas que les habían mandado de México y, aunque piensan utilizarlas en verano, quisieron estrenarlas en el Romea. Es su teatro y les llena de responsabilidad cada vez que a él acuden. Además, estaba lleno, hasta arriba, hasta la última localidad de Paraíso. Comenzaron con las “Coplas Murcianas”, pero no para dejarse llevar por la euforia, no cantan esta composición igual si es al principio que al final de la actuación. La cantaron con temple y conteniendo al espíritu  del pasodoble que les tiraba del cuerpo. Dos canciones más y llegó Francisco con su voz clara, cálida y lírica y el Romea se llenó con las gardenias de Isolina Carrillo y los corazones de los asistentes rebosaron con aquella perfecta conjunción de voces. Parrandboleros y Francisco, un cóctel no mezclado, con la suficiente trascendencia como para que no se quede en esporádicas actuaciones.

La última que cantó Francisco fue con la que ganó el “Festival de la OTI” en 1981 y que le supuso el triunfo en toda Hispanoamérica, “Latino”. Él la sigue cantando con la misma fuerza y juventud que hace 30 años, pero la canción queda totalmente remozada con los coros parrandboleros. Son unos arreglos discretos, que no enturbian la versión original, pero le pulen la pátina que el tiempo ha ido creando en uno de los temas que más han sonado en los últimos decenios.

Los Parrandboleros nos sorprendieron estrenando una canción. Se trata de “Mi Barca”, un tema de Emilio José, ligeramente aflamencado, que gustó mucho a público. Creo que contribuye a hacer más completo el ya de por sí amplio y completo repertorio parrandbolero.

Pero la auténtica sorpresa nos vino al final, en los bises, cuando reapareció Francisco y acompañado por los Parrandboleros (y buena parte del público) hizo una magnífica interpretación del “Canto a Murcia” de “La Parranda”. Un final extraordinario para un concierto excepcional. Pienso que el Ayuntamiento debía promover este tipo de galas y que las actuaciones de  los Parrandboleros con otros artistas fuesen más frecuentes para poder disfrutar más a menudo de muchas  “Grandes Noches del Bolero”.

 

 
 
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